Confusión, incertidumbre, ansiedad, estrés, cansancio, frustración, sensación de que a uno le superan  todo, de no saber cómo afrontar el futuro, insomnio…

Preocupación, desorden, desánimo, adicciones…

«Mi mente no para de pensar», «no puedo tomar decisiones», «no sé qué hacer», «qué deseo hacer con mi vida», «nada sirve»…

Estos son sólo algunos de los síntomas que hacen que muchos jóvenes se acerquen al mundo de la meditación y el mindfulness.

Efectivamente podríamos ofrecer un programa para adultos, e incluir a los jóvenes en él. Y de hecho esa opción está abierta. 

Entonces… ¿por qué ofrecerlo? ¿qué tiene de particular?

– Por un lado, la sin duda importante sensación de identificación con el grupo. No es lo mismo formar parte de un grupo donde eres el más joven, que participar en un foro en el que todos tienen edades parecidas, y por tanto parecidos retos vitales. 

– Por otro, los recursos que se pueden usar en las sesiones, como por ejemplo mostrar videos interesantes o recomendar lecturas, dependen mucho de las características del grupo.

– Para terminar, las prácticas son las mismas. Pero el ajuste o adaptación que se puede hacer varía mucho. 

Así que si eres uno de estos chicos a los que les pica la curiosidad de meditar, o sientes que puede ayudarte, no lo dudes y prueba una sesión.

Especialmente para jóvenes entre los 18 y los 30 años.

 

3 Comments

  1. Real

  2. 🙂 Verdad que sí? Muchas gracias. Un abrazo!

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