¡NO-SE-GRI-TA!

Ya lo has vuelto a hacer, ¿verdad? Seguro que sí, seguro que ya has lanzado otro de esos mensajes incoherentes en los que dices gritando que no se grita. Bueno, es normal, eres un ser humano.

Cuántas veces nos olvidamos de que un ejemplo vale más que mil palabras; de que uno no aprende por lo que escucha, sino por lo que ve.

Pensaba que ya había pasado esa fase. Hacía tiempo que no gritaba las palabras «¡NO SE GRITAAAAAA!», pero ahora me descubro con otra versión: «¡No ladres!» o otra aún mejor: «¡Que te callesssss!» Pues sí. La vida te trae lo que necesitas para continuar aprendiendo. Siempre te dice lo que has de aprender. Y ahora ha llegado una perra a mi vida, que por cierto, ladra bastante. Entonces me he dado cuenta de lo fácil que es volver a enviar estos mensajes tan incoherentes.

Estos mensajes incoherentes no son más que otras reacciones inconscientes que tenemos, que nos salen casi sin pensar. Ponte en la situación.

Estás discutiendo con alguien que te grita. Si es un extraño, bueno, es posible que lo controles más. Un compañero de trabajo, un vecino… he visto muchas veces a gente que tranquilamente pide al otro que no le hable de ese modo.

Pero… ¿y cuando es tu hija adolescente que te dice gritando que ella se pondrá la falda que ella quiera, y no la que tú le digas? O… ¿Cuando tus dos hijos pequeños están jugando con otro amigo que ha venido a casa, y sí, están jugando, pero además están gritando? Tú te das cuenta, te mantienes en calma. Respiras. Te acuerdas de que tienes que volver a ti, en todo caso acercarte a ellos y decirles que hablen más bajo. Pero entonces, parece que vas bien, vas bien, hasta que de pronto: ¡ZAS! Ya, ya te ha salido ese grito, no sabes de dónde, claramente de dentro de ti. Y dices, como si te fuera la vida en ello ¡CALLAOS DE UNA VEZ!. Es cómico si lo estamos viendo en una serie de televisión. Ellos se quedan paralizados, te miran. Si hay otras personas alrededor, también. Todos te miran como si estuvieras loca. Y tu también te sientes así. Completamente loca.

Bueno, vamos a verlo con distancia y a tomarlo a risa. Si yo lo escribo, si aparece en muchos guiones de televisión, si se ve en memes… es que a ti, o al menos a alguien que conoces, también le ha pasado. En realidad, nos ha pasado a casi todos. Por tanto… no te preocupes. No estás loco ni eres un monstruo. Eres un ser humano que reacciona ante estímulos que le superan.

Y ahora te preguntarás: Bueno, y ¿cómo se mejora?

No lo sé. Sé lo que me sirve a mi, aunque no es una receta mágica porque a veces uno se descubre de nuevo haciéndolo. Para mi, lo mejor ha sido sin duda el quitarme la culpabilidad, comprenderme. Entender que es una reacción inconsciente ante un estímulo que por muchas razones de las que ya hablaré otro día, te superan. Creo que por hoy es lo mejor.

Cuando te descubras gritando para decir que no se grita, simplemente observa eso que ha ocurrido.

  • Observa cómo te encontrabas antes (cansada, aburrida…)
  • Observa qué pensabas (están gritando y están molestando, están gritando y no puedo escuchar la televisión, están gritando y no puedo concentrarme en el libro o en el trabajo…)
  • Observa qué estabas haciendo

Una vez tomada consciencia de todo esto, respira, y al soltar el aire, sonríe. No pasa nada. Te has dado cuenta. La próxima vez seguro que es mejor.

Patricia Díaz-Caneja

 

No olvides visitar la web de Un Bosque Tranquilo, y de seguirnos en Facebook.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos

  • Responsable Patricia Díaz-Caneja .
  • Finalidad Moderar los comentarios. Responder las consultas.
  • Legitimación Tu consentimiento.
  • Destinatarios Patricia Díaz-Caneja.
  • Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional Puedes consultar la información detallada en el Aviso Legal.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.