Cuando la vida familiar no es como la imaginabas
Si has llegado hasta aquí, lo más probable es que, como a mí también me ocurrió, sientas que la vida en casa no es la que habías imaginado ni la que deseas.
Ya sea porque te encuentras agotada en un día a día donde los gritos y los enfados son la tónica; o porque uno de tus hijos no encaja en su entorno escolar o social, por dificultades sociales o escolares; o tal vez acabas de separarte y parece que lo pagas todo con los que más quieres.
Tal vez tengas una hija que parece tener todo el poder en casa, porque no se puede decir nada sin que explote; o un hijo que requiere tanto de vuestra atención para estudiar que al final os pasáis el fin de semana en casa “estudiando” y “perdiendo el tiempo”. O en el colegio os han dicho que tiene TDAH y no sabes qué hacer.
Cuando comencé a trabajar con familias hace ya 25 años, me esforzaba por dar “pautas y consejos”, pensando y creyendo, con mi carrera recién terminada, que lo sabía todo y que era cuestión de voluntad.
Cuando nacen mis hijos y más tarde mi matrimonio se desmorona, empiezo a entender que mis consejos no me sirven, y tampoco lo que me recomiendan los demás.
No te quedes con la duda. Te cuento...
Mi especialidad es dotar a las familias de herramientas para gestionar su crianza. ¿Qué quiere decir esto? Pues que ayudo a familias que se encuentran con bloqueos puntuales tras un divorcio, una pérdida, momentos especialmente estresantes tanto de los adultos como de los hijos. Estoy especializada en técnicas de relajación y de gestión emocional, así como en educación y desarrollo. Te pongo algunos ejemplos:
– Una niña de 10 años, buena en sus estudios, conducta adecuada en el colegio, pero muy retadora en casa. No gestiona cuando no puede hacer lo que desea, cuando se le cambian los planes, cuando se aburre… y entonces pega a sus padres, les insulta, grita… aunque después se arrepiente y pide perdón. Sus padres me piden ayuda no sólo para ella, sino también para ellos.
– Un chico de 4º de la ESO, buen estudiante, que gestiona de manera inadecuada la ira, y está contenido durante toda la jornada. Llega a casa, y como él decía, “el globo que se ha estado hinchando durante todo el día se pincha, y sale todo fuera”.
– Una niña de 2º de Bachillerato con grandes jaquecas y crisis de ansiedad. Trabajamos herramientas de Mindfulness y conocimiento de las emociones, especialmente dirigidas a gestionar el miedo y la tristeza.
– Un chico de 5 años, cuyos padres acaban de divorciarse, y se encuentra con una nueva pareja de su madre, nuevo hogar, nuevo colegio, nueva situación. Acompaño a toda la familia, especialmente a la niña, en todo el proceso de duelo y de aceptación de la nueva situación.
Soy pedagoga y terapeuta, no psicóloga. Por tanto, no trabajo con las patologías o trastornos mentales, pero sí acompaño a la familia en el proceso, especialmente a vosotros, sus padres.
Esto quiere decir que, si alguno de tus hijos tiene un trastorno en su conducta alimentaria, o ideas de suicidio, o conductas autolíticas, no puedo ser su único profesional de referencia porque necesita un especialista en psicología. Sin embargo, soy un complemento en su tratamiento y, por supuesto, soy un apoyo para ti, su padre o su madre.
Por ejemplo, acompaño a una niña que ya recibe apoyo psicológico por sus crisis de pánico y agorafobia, dándole sesiones de Mindfulness que le ayudan a relajarse y a gestionar de otro modo estos momentos complicados.
O a una madre cuya hija padece anorexia desde hace años, y yo la acompaño para que gestione más adecuadamente su maternidad, su ansiedad, y adquiera herramientas para hacer frente a estos momentos y ser el apoyo que su hija necesita.
Reconozco que mi modo de trabajo es un poco diferente al que se espera. Para empezar, no te voy a recibir tras una mesa de despacho, sino en un sofá. Quiero que tanto tú como tu familia os sintáis cómodos.
Después os haré preguntas para conocer vuestro motivo de consulta, pero también para conocer otros datos que siempre son importantes, a veces relacionados con vuestra propia infancia y con vuestras familias. Utilizo también muñecos para que los chicos, y los adultos, puedan expresarse con facilidad, y puedan ver la realidad desde otro punto de vista.
En otras ocasiones son dibujos, cartas o metáforas las que nos ayudan a expresar lo que sentimos y nos preocupa.
En cuando al método de intervención, la meditación, Mindfulness o atención plena, siempre adecuada a la edad del niño, adolescente o adulto está siempre presente de un modo u otro, y por supuesto la comunicación verbal y las preguntas de poder. En algunas ocasiones completo el trabajo con programas comprados, que combinan videos con material didáctico; y en muchas son los cuentos los protagonistas.
En realidad, se trata de poner al alcance del cliente todos los recursos disponibles para expresar lo no expresado, para comprender lo no comprendido y para hacer consciente lo inconsciente.
La convivencia familiar puede ser un desafío
Las tensiones, conflictos y problemas de comunicación pueden hacer que la vida en casa no sea como la imaginabas.
La familia es un sistema interconectado
No se trata solo de cambiar a un hijo, sino de trabajar en la dinámica familiar para lograr una mejora real y duradera.
Terapia para familias: un camino sin fórmulas mágicas
A través de la terapia, es posible descubrir el potencial de cada padre y madre, obteniendo herramientas para una crianza más consciente y efectiva.
Terapia familiar en Gijón
Problemas comunes en la familia
Lo siento, pero no hay fórmulas mágicas en la educación ni en la crianza. Pero sí hay un potencial en cada padre que, a menudo, están por descubrir. Los obstáculos me llevaron a descubrir que la educación es mucho más que conocimiento, y que creer en uno mismo como padre, en una misma como madre, es lo más potente, mucho más que cualquier libro.
En mis charlas últimamente comienzo recordando esto: “Que no eres la madre perfecta, pero eres la que tu hijo desea y necesita”. Y no son sólo frases al estilo de Mr. Wonderful, son verdades que a veces nos cuesta asumir.
Si aún continúas leyendo, te cuento que cuando vengas a verme, independientemente de tu motivo de consulta, te preguntaré por ti; por tu infancia, por tu educación; por la de tu pareja también me interesaré por tus padres e incluso por tus abuelos. Es posible que te extrañe, pero te sorprenderán aún más las tomas de consciencia que puedes llegar a tener.
Mi experiencia como terapeuta y madre
Si buscas sólo que tu hijo cambie, no soy la persona que buscas. Si buscas darle herramientas a tu hija, lo soy, pero no trabajaré únicamente con ella. En psicología se llama el “sujeto señalado”, y yo no quiero trabajar con “sujetos señalados que funcionan mal”. La familia es un sistema y si nos centramos únicamente en uno de sus miembros, este no sólo no mejorará, sino que, probablemente, empeorará porque sentirá que es el causante de todos los problemas de la familia.
Seguramente que en algún momento has dicho o pensado: “Todo iba bien hasta que has tenido que estropearlo, como siempre”; o, “qué gusto cuando no está, todo fluye estupendamente”. No digo que esto no sea cierto hasta cierto punto, pero… ¿te das cuenta del peso que eso supone para el señalado? Con tanta culpa y tanta responsabilidad, ¿cómo un niño o un adolescente va a poder aprender?
Todos estamos conectados en la familia y lo que yo proyecto inconscientemente en mis hijos, va a aparecer de un modo u otro. Si deseaba un varón y nace una chica, esto va a influir. Si se llama como mi tío que murió muy joven, va a influir; si yo de pequeña no tenía amigos en el cole, voy a proyectar mis miedos en mi hija y veré mis miedos en ella; si he tenido tres abortos antes de mi hijo, este hecho va a influir. No es lo mismo un embarazo tranquilo que uno de riesgo.
Terapia en familia en Gijón
Si algo nos hace a todos iguales es que todos hemos sido hijos; por eso, cuando somos padres, aunque no lo creamos, nuestra infancia nos influye y aparecen modos de educar aprendidos, aunque no nos gusten; aparecen miedos que creíamos superados. Fantasmas y temores.
Si esto te resuena, podré ayudarte. Y comenzaremos con una primera sesión de toma de contacto, donde me dices lo que te preocupa, y yo te voy pidiendo datos y tirando de los hilos. Después, establecemos el plan de actuación, que puede consistir en comenzar contigo, o comenzar con tu hijo, o con ambos juntos o incluso toda la familia. Si tu demanda es ayuda en los estudios, en la planificación, en la concentración, en la gestión de la ira…, pondremos foco en ello, pero quiero que tengas claro que no sin trabajar con los adultos de la casa.