TDAH en mujeres adultas: diagnostico y experiencia
Cómo descubrí que tengo TDAH a los 55 años
Si eres mujer adulta y te sientes desbordada, con mil ideas en la cabeza, dificultad para organizarte o una sensación constante de no llegar… quizá esto te resuene.
El 17 de febrero comenzó el Año Nuevo chino, el año del caballo —creo que además de fuego—. No soy una gran entendida en el tema, pero eso he leído.
Curiosamente, al día siguiente me llamaron para adelantarme una cita con un neurólogo que inicialmente era para mayo. Antes de que terminara ese día, ya estaba cabalgando a lomos de algo nuevo y, a la vez, profundamente conocido.
Una mezcla de alivio, comprensión, perplejidad… y también algo de vértigo.
El diagnóstico: “Estoy seguro al 95%”
Tras una entrevista estructurada y algunos cuestionarios, el neurólogo, experto en adultos con TDAH, fue claro:
“Estoy seguro al 95% de que tienes TDAH. Has desarrollado muchos mecanismos de compensación, pero ahora —probablemente por tu momento vital— ya no son suficientes”.
Y entonces todo encajó.
“O sea, que era eso.”
Cuando todas las piezas encajan
Yo, que llevo desde 1999 trabajando con familias con hijos con TDAH.
Yo, con formación específica y años de experiencia.
Yo, que tantas veces me pregunté por qué hacía lo que hacía.
Tenía TDAH.
También entendí muchas cosas:
- La impulsividad que tanto me había hecho dudar de mí
- El caos mezclado con creatividad
- El agotamiento mental constante
- La sensación de “no estar a la altura”
Y, al mismo tiempo, todo lo que eso me había permitido crecer.
De la patología a la neurodivergencia
Mi visión del TDAH ha cambiado mucho a lo largo de los años.
He pasado por:
- Entenderlo como una patología
- Negarlo completamente
- Y finalmente integrarlo como una neurodivergencia
Hoy lo veo como una combinación de factores genéticos y ambientales que dan lugar a un funcionamiento neurológico diferente.
Ni un superpoder.
Ni una etiqueta vacía.
Una realidad con la que convivir.
Descubrirme a través de otras historias
Desde el diagnóstico, estoy en lo que podríamos llamar “modo absorción total”.
Leer sobre TDAH en mujeres adultas ha sido revelador. Escuchar testimonios que parecen narrar mi propia vida tiene algo de mágico… y de profundamente reparador.
Mindfulness, agotamiento y necesidad de parar
Ahora entiendo muchas cosas:
- Por qué la meditación me atrapó desde el primer momento
- Por qué a veces necesitaba “apagarme”
- Por qué confundí ese agotamiento con depresión
No era solo eso.
Era un cerebro que no descansaba.
Entre la vergüenza y la liberación
He dudado mucho antes de compartir esto.
Han aparecido emociones muy distintas:
- Vergüenza
- Miedo al juicio
- Pero también honestidad, aceptación y necesidad de visibilizar
Y también comentarios de todo tipo:
- “Yo lo daba por hecho”
- “Estaba claro”
- “Ahora todo el mundo tiene algo”
- “No entiendo cómo enseñas calma y no la tienes”
Algunos duelen. Otros ayudan. Todos enseñan.
Ver el TDAH en todas partes (y callar a tiempo)
Ahora lo veo con mucha más claridad en mi entorno.
En clientes.
En familias.
En historias que se repiten.
Pero también con responsabilidad: no todo es TDAH, aunque muchas veces lo sea.
La importancia del diagnóstico en niños y adolescentes
Aquí hay algo que necesito decir con claridad.
Cada semana veo familias que:
- Temen etiquetar
- Reciben mensajes contradictorios
- O minimizan lo que ocurre
Pero evitar la evaluación no protege.
Es como no llevar a un niño al oftalmólogo para evitar que use gafas.
El diagnóstico no limita.
Explica, alivia y orienta.
El alivio de entender
Cuando recibí el diagnóstico sentí un alivio inmediato.
Y pensé en todos esos adolescentes que, al comprenderse, dicen:
“Ahora lo entiendo todo.”
¿Por qué negarles eso?
Mirar atrás sin quedarse atrapada
A veces pienso cómo habría sido mi vida si lo hubiera sabido antes.
Quizá más estable.
Más lineal.
Menos intensa.
¿Mejor?
No lo sé.
Simplemente distinta.
Estar donde estoy
No sé si este era el camino que debía recorrer.
Pero es el que he recorrido.
Y desde aquí, tiene sentido.
Si esto resuena contigo o con tu hijo/a, puedes escribirme. Acompaño procesos de comprensión y regulación desde la calma.
Por si deseas más información, existen muchas asociaciones. Esto es muy personal, pero a mi me ha gustado especialmente la Fundación Andana.
Escríbeme sin compromiso y hablamos. Simplemente pide cita aquí.